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DRNA Y JP PROTEGEN AGUAS COSTERAS E INTERIORES ENTRE PUERTO RICO Y CULEBRA

Esta designación contribuye a la protección de los humedales y aguas interiores en la porción terrestre del Corredor

El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) incluyó las aguas costeras y marinas como componente esencial de la propuesta Gran Reserva Natural Corredor Ecológico del Noreste presentada ante la Junta de Planificación a principios del 2010, informó Daniel J. Galán Kercadó, Secretario del DRNA.

“Esta designación contribuye a la protección de los humedales y aguas interiores en la porción terrestre del Corredor garantizando la protección de la conectividad entre las diferentes zonas de vida desde la costa hasta El Yunque”, señaló Galán Kercadó. 

De igual manera, científicos del DRNA y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) han reconocido la existencia de un importante corredor submarino entre la isla grande de Puerto Rico y la Isla de Culebra el cual requería protección especial. 

Este corredor había sido protegido parcialmente mediante designaciones de las reservas Arrecifes de La Cordillera, Cabezas de San Juan y Canal Luis Peña en Culebra, pero no existía conectividad entre las áreas designadas.  El componente marino de la Gran Reserva Corredor Ecológico del Noreste viene a complementar aquellas designaciones mediante la protección de la totalidad de los sistemas marinos localizados entre la reservas naturales Espíritu Santo, Cabezas de San Juan, Arrecifes de La Cordillera y Culebra. De esta manera se constituye la segunda área marina protegida de mayor dimensión en Puerto Rico, después de las aguas marinas alrededor de la Isla de Mona.  Esta iniciativa permitirá proteger grandes extensiones de arrecifes de coral y praderas de yerbas marinas entre la isla grande y Culebra para beneficio de múltiples especies de importancia ecológica y de valor comercial para la pesca.

Es importante destacar que las playas entre Luquillo y Fajardo son importantes áreas de anidaje para el tinglar que es una de cuatro especies de tortugas marinas listadas como en peligro de extinción bajo leyes federales y estatales. 

El Programa de Tortugas Marinas del DRNA ha monitoreado estos anidajes por décadas, por lo cual la totalidad de las playas San Miguel, La Selva, Las Paulinas, El Convento y Colorá-Escondida han sido incluidas como parte de la designación de la Gran Reserva.   Otras especies amenazadas a ser protegidas mediante la designación de reserva natural en el ámbito marino incluyen las especies de arrecifes de coral acropóridos también listados tanto en el ámbito federal como estatal.

La Junta de Planificación de Puerto Rico (JP) a través del “Reglamento de Calificación Especial para el Área de Planificación Especial de la Gran Reserva del Noreste”,  deja establecido la protección de nuestros recursos naturales. El mismo reconoce esta área como una zona de extraordinario valor natural que abarca toda la zona costera a lo largo de los municipios de Luquillo, Fajardo (incluyendo las Reservas Naturales, ya designadas como “Seven Seas y las Cabezas de San Juan”. Además, protege el área sur de la  Carr PR-3, hacia las cuencas hidrográficas de los Ríos Pitahaya, Sabana y Juan Martín hasta llegar a los terrenos del Bosque Nacional del Caribe “El Yunque”. Igualmente, protege las áreas de anidaje de Tortugas a lo largo del corredor.

La designación de un Área como Reserva Natural constituye un mecanismo de naturaleza  administrativa, mediante el cual se identifica, califica, delimita y se adopta para proteger áreas de alto valor natural, explicó el Plan. Rubén Flores Marzán, Presidente de la JP.

“Estamos complacidos que la NOAA se una a los esfuerzos realizados por la Junta de Planificación, el DRNA y el Gobierno de Puerto Rico para proteger los recursos naturales de la Isla”, indicó el presidente de la JP. Además, enfatizó su compromiso en la visión del diálogo con las comunidades para guiar a Puerto Rico a un futuro seguro, integrando  factores socioeconómicos y ambientales.